PRUEBA A FONDO: Triumph Rocket III Classic (2/2)

TRIUMPH - ROCKET III CLASSIC

En este post os voy a intentar transmitir las sensaciones se tienen al conducir esta enorme moto. Y digo lo de enorme porque la primera sensación es precisamente esa, el tamaño y el porte. Hay que destacar que pesa unos 350 kg con todos los llenos, con lo que lo primero que tienes que poner en tu cabeza es el chip de “cuidadín, que si se me cae a ver como coj… la levanto”. A pesar de su enorme tamaño y peso, la verdad es que es relativamente fácil de llevar, puesto que está muy bien equilibrada en todo su conjunto. Pero eso sí, se siente larga y pesada, de eso no cabe duda.

Una vez que te pones en marcha te sorprende sobre todo la respuesta de su especial motor tricilíndrico. La verdad es que esta moto responde desde muy abajo y eso también es algo muy tener en cuenta, ya que si te descuidas puedes salir demasiado alegre para el tipo de moto que llevas. Una vez que ya has cogido velocidad, la Triumph es una de esas motos que está preparada para ir a su ritmo, nada de ir buscando tiempos, es una moto hecha para disfrutar del paisaje y de la moto en sí.

Hombre, si le buscas las cosquillas fácilmente te pones a 180 km/h de marcador, tiene motor de sobra para ir a ritmos no legales, pero esa no es la intención de la Rocket. Además, sólo la idea de pensar que estás yendo a 180 sobre un misil de 350 kg de peso, te dan ganas de bajar el ritmo porque piensas ¿y ahora frenaré a tiempo?. Gracias a los Dioses está bien equipada y frenarla no es nada complicado, eso sí, dale metros, porque con semejante inercia que lleva, esta moto necesita que te anticipes lo máximo posible a esa glorieta que se está acercando rápido.

Por lo demás, esta moto es una auténtica delicia. La posición de conducción es tremendamente cómoda y relajada; los brazos se apoyan bien sobre el enorme manillar, el cual es bastante abierto pero en ningún momento llegar a cansar. Por su parte, las piernas van bien apoyadas sobre unas buenas plataformas, con lo que lo único que tienes que hacer es disfrutar del viaje.

A la hora de entrar en las curvas, nada de inventos raros. Tienes que ir acompañando la moto en cada momento y llevarla por donde tú quieres. A veces te da la sensación que te vas a salir, pero también es que a lo mejor vas demasiado rápido.

El cambio por su parte es bastante duro y cuando decides cambiar de marcha debes hacerlo con decisión y hasta con cierta energía, pero nada que no se remedie con una “patadita” en la palanca de cambio.

Semejante motor debería tener algún tipo de incoveniente…y lo tiene. ¡Qué calor despide! En días soleados y por ciudad te llega una masa de calor a las piernas increíble. Cuando se conecta el electroventilador te dan ganas de ponerte una bolsa de hielo, porque semejante masa de aire parece que viene directamente del infierno.

Desde el punto de vista aerodinámico, la unidad de pruebas de las que disponía tenía colocada una cúpula de media altura que es opcional, la cual es perfecta para esos viajillos interurbanos. Pero para mí tiene un inconveniente, creo que rompe la estética de machobike que tiene la Rocket. En mi humilde opinión es mucho más bonita sin dicha cúpula, pero esto ya es una cuestión de gustos.

En resumen, la Rocket III Classic es una gran moto (en todos los sentidos) que lo único que dará son alegrías (que no es poco) y que está pensada para viajar solo o a dúo con mucha calma, para disfrutar del viaje.

Y ahora más fotos de la unidad de pruebas.

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