DUCATI 1199 PANIGALE S – PRUEBA A FONDO – ESTÉTICA: Puro Arte Italiano

En la primera parte de la prueba estuvimos desgranando a nuestra querida compañera italiana desde el punto de vista mecánico y tecnológico, pero ahora vamos a centrarnos en esta Panigale desde el punto de vista estético y funcional. No cabe duda de que Ducati ha hecho una moto realmente cautivadora y que rápidamente se apodera de ti con los 5 sentidos, pero tampoco cabe ninguna duda de que esta 1199 Panigale es una obra de orfebrería, puro arte italiano.

Durante los días que ha durado la prueba no he encontrado a nadie que me haga algún comentario negativo en este aspecto; gusta a todos. Nunca había visto a tantos conductores de coches girarse al paso de la Ducati y en muchos casos moteros con los que me cruzaba por el camino hacían gestos de aprobación y admiración por la belleza de la moto.

Tuve tiempo de llevarla a una concentración, para ver la reacción de los que allí se citaban. Todo un éxito; sin duda fue la moto más admirada y remirada, así que en este aspecto la nota es sobresaliente. La sorpresa ante lo compacto del conjunto, lo “ligera” que parece en un primer vistazo y que se confirma al subir, el colín, una de las piezas más destacadas por todos, etc… en fin, innumerables comentarios que dejaban ver lo mucho que gustó la Panigale a todos los moteros que se encontraban presentes, daba igual si eran usuarios de deportivas, turismo, naked o custom.

Las dimensiones contenidas lo son en apariencia, pues si bien la anchura general no difiere demasiado de lo visto anteriormente en la saga de deportivas provenientes de Borgo Panigale, la longitud parece haberse recortado, pero solo como impresión. De hecho la longitud de la moto respecto de la 1098 se ha visto incrementada un poco.

El aspecto del colín junto con el grupo óptico es espectacular, una ligera línea curva iluminada con led que encuentra simetría al otro lado y entre ellas un calado para no ofrecer resistencia aerodinámica y todo rematado en un pequeño pico que aumenta la sensación de ligereza, elegancia y aerodinámica. Toda una obra de arte. ¿Se nota que nos gusta?… Y como culmen, el sello de Ducati como impronta en la pieza en la que apoyas el coxis cuando vas a por todas…

Lo cuidado de las terminaciones, el display digital en el que observar la configuración y resto de datos que ofrece la moto, reloj, consumo instantáneo, consumo medio, velocidad media, temperatura del motor, temperatura exterior, cuentakilómetros parcial, tiempo total de activación del cuentakilómetros parcial, además de régimen de motor tipo MotoGP, velocímetro, modo de conducción, marcha engranada, nivel de control de tracción, de freno motor y Quick Shift activo/inactivo. A todo esto añadid el cronómetro, si es que tenéis activado el modo Race. Todo invita a quedar encantado al paso del “brum brum” de su motor.

Los puños están llenos de botoncitos par alo que viene siendo habitual en una moto convencional y es que esta no lo es. La tendencia es esa, lo sabemos, pero todavía es un dato a destacar. La tija está presidida por el amortiguador de dirección öhlins y a ambos lados ves el color dorado de la horquilla invertida de la misma marca con el cableado que te dice que no es una horquilla “normal”… Empiezas a sentirte importante, ves que el tema es serio y te aco… acongojas…

El show comienza al girar la llave en el contacto, cuando el display nos recibe con el escudo de la marca, un test de los testigos y el encendido de la luz roja que rodea la pantalla, la misma que crece progresivamente a medida que subimos de vueltas en la parte alta del motor.

El carenado es una pieza ejemplar, tanto por eficacia como por belleza, dejando ver las tapas de magnesio con la denominación del motor: Superquadro. La cúpula protege bien si te agachas un poco y en la parte inferior se remata con unas pequeñas aletas que recuerdan a una Manta birostris, un pez raya, para entendernos. La parte óptica delantera es… impresionante. Elegante, no pesa nada visualmente, da una luz blanca con un punto azulado y con potencia suficiente como para asustar a motos con un carácter muy turístico. Este aspecto nos gustó mucho, la verdad. Pero observándolo solo desde el punto de vista estético nos parece acertadísimo tanto el trazado como el resultado de estos faros.

Si te incorporas un poco puedes ver el guardabarros delantero y como sus creadores saben que lo han hecho bien, han colocado el símbolo de Ducati en él, para que te acuerdes de lo que estás a punto de arrancar solo con levantarte un poco del sillín. Por cierto, en la versión S era de fibra de carbono.

Los que no están muy puestos hacían dos preguntas: ¿dónde están los escapes? Miraban por detrás, bajo el colín, se perdían. Su ubicación hace que se integren muy bien en la línea general de la moto y la mayoría de las veces casi ni se notan salvo cuando arrancas… entonces sí.

La otra pregunta ya no era tan habitual. El empleo del basculante monobrazo le da un toque de distinción, pero es un recurso empleado anteriormente, pero no por ello deja de ser elogiable.

Los intermitentes son diminutos en la parte trasera, donde se inserta la luz para la matrícula, también de leds. En la parte delantera están incluidos en el diseño de los espejos retrovisores. Son preciosos pero poco efectivos. Sin duda están pensados para vestir bien en parado y quitarlos para rodar con ella.

Ummm… rodar con ella, ¿vamos?

Texto: David Asencio Padilla

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1 Comentario

  1. Zack dice:

    ¡¡BUAHHH!! ¡¡YO QUIERO UNA DE ESTAS!!

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