H-D SPORTSTER FORTY-EIGHT SPECIAL 2018 - 019

Efectivamente: las “Harleys” son motos especiales. Puede que no te llamen, puede que consideres que no están hechas para ti, que eres un máquina de la velocidad, un quemado del circuito, un as de la carretera motera dominguera… Incluso puede que en las tertulias con tus amigachos moteros las pongas a parir porque son pesadas, parecen antiguas, tienen una postura de conducción especial… Chaval: olvídate. Ponte una chaqueta de cuero con la leyenda Harley-Davidson a la espalda, ponte un casco abierto, ponte una badana para dar un aspecto de maloH-D SPORTSTER FORTY-EIGHT SPECIAL 2018 - 023te, adopta la postura custom-cruiser con los talones apoyados en los estribos…Y da gas…

Amor Auténtiko

Te vas a enamorar de un “nuevo” concepto con más de 100 años de antigüedad.  Vas a sentir el par motor, el empuje de un bicilíndrico clásico refrigerado por aire, los pistonazos empujándote metro a metro, la salida fulgurante al abrir gas en las curvas… En serio, lo vas a flipar, colega. ¿Y por qué decimos esto? ¿Cómo ha conseguido Harley-Davidson transformarnos durante unos días entre tanta japonesa o italiana? Pues estos son los ingredientes.

Como veis en el encabezamiento, hemos probado la Harley-Davidson Forty Eight Special, un modelo diferente al que se comercializa habitualmente, con una decoración especial y manillar alto. El nombre lo recoge de la fecha en la que se monta el depósito de 7 litros que se ha convertido en todo un clásico, 1948.

La moto es realmente bajita, con 705 mm de altura para el asiento y 110 mmm libre al suelo. Monta un 130/90 en una preciosa llanta de 9 brazos divididos delante y un 150/80 77 detrás con el mismo tipo de llanta. Esto, unido a lo estrecha y baja que resulta la moto, la convierte en un juguete tanto en parado como en marcha; para nada parece una 1.200 cc de 256 kg en orden de marcha. Para detenerla, se hH-D SPORTSTER FORTY-EIGHT SPECIAL 2018 - 030a confiado en un freno de disco delantero y otro trasero, con pinzas fijas de 4 pistones de 32 mm y sistema ABS.

El motor está refrigerado por aire (Air-Cooled Evolution) con un diámetro por carrera de 88,9×96,8 mm, alimentado por inyección electrónica secuencial ESPFI.  Rinde un par motor de 96 Nm a 3.500 rpm y la fábrica publica un consumo medio de 5,2 l/100 km, algo de lo que podemos dar fe. Una vez entra la reserva podemos hacer algo más de 30 km si cuidamos la velocidad crucero.

La transmisión se ha dejado en manos de una correa, que mueve un cambio de cinco marchas. La información que ofrece, pese a tener un solo reloj, es muy completa, con luces que, además de las típicas de iluminación, ABS, reserva, motor, aceite, etc… ofrece un pequeño display digital que se acciona con un botón en la piña izquierda y que cambia la información, ofreciendo cuentakilómetros total, dos parciales, reloj, marcha engranada y revoluciones de motor.

La iluminación de la moto corresponde a un faro clásico delantero, pequeño pero efectivo y en la parte trasera, a pesar de parecer que no tiene luces de posición y freno, no es así, ya que van integradas en los mismos pilotos de intermitencia con un sistema LED. Detalles de modernidad en las Harleys del siglo XXI. ¿Y cómo va?

Arráncala y Disfruta de la Vida

La evolución de Harley en el último decenio ha sido brutal. Evidentemente, esta moto vibra. Es un bicilíndrico, así que debe hacerlo, pero no tiene nada que ver con las vibraciones de anteriores modelos. La forty-eight tiene la tecnología más moderna en su interior, con llave de proximidad, H-D SPORTSTER FORTY-EIGHT SPECIAL 2018 - 015alarma, amortiguadores regulados por emulsión externa de aceite y un montón de mejoras en lo que a anclaje e interior del motor se refieren.

El depósito es corto: sólo 7 litros. Te obliga a parar cada ciento y pico kilómetros, pero así es mejor porque el piloto descansa y puede recrearse en la observación de esta obra de arte que es esta moto basada en los 70; bueno, tú y todos los que estén alrededor, porque os puedo asegurar que se lleva muchas, muchas miradas. Esta Harley-Davidson es sobre todo, una moto preciosa. Una de las que más.

La conducción deportiva en una Harley es una entelequia, al menos tal y como tú la conoces. Aquí comienzas a sentir como toda la moto se retuerce cuando fuerzas el motor. El corte de encendido en segunda velocidad lo tiene a 120 km/h, así que tienes margen para hacer lo que quieras con él. La suspensión trasera es de recorrido corto y seco, pero es así como tiene que ser para disfrutarla realmente.

La frenada es suficiente para este motor de 65 CV. No es una frenada de superdeportiva, pero el uso de las dos pinzas a la vez te ayuda a ponerla en su sitio. Además cuenta con ABS, lo cual es muy de agradecer, sobre todo en el trasero, en este tipo de motos. Donde no hay margen es a la hora de tumbar. A poco que te apliques, vas a rascar los avisadores, así que no te emociones porque aunque las sportsters son la máxima expresión de la deportividad custom en Harley, no son para ir haciendo barbaridades… aunque con esta moto, ¿quién lo necesita? Diría que ella misma de incita a llevar otro H-D SPORTSTER FORTY-EIGHT SPECIAL 2018 - 022“rollo”, te transforma, te mimetizas con ella y te dices “que le den a las prisas, a la velocidad, al tiempo, a todos… Soy feliz”.

Sin embargo, tendrás ocasiones de sobra para disfrutar con ella, yendo a un ritmo normal entre 80 y 120, y tendrás ocasión de retorcerla en carreteras de toda clase. Dicen que tiene un límite de velocidad de 160 y pico por hora. Yo jamás la he puesto a esa velocidad porque cumplo escrupulosamente las normas de San Pere Navarro… pero algo me dice que no es verdad. Pero insisto, ¿ciento cuánto?… ¡qué bonito suena este motor!

Por último, querido lector, y no menos importante: todo motero que se precie, debería montar en una Harley-Davidson al menos una vez en la vida y probar el lado luminoso del motociclismo. Porque esta forma de conducir, querido lector, es la original, no la que nos ha traído hasta aquí con motores futuristas de casi 300 CVs, velocidades estratosféricas y partes ciclos propias de naves espaciales.  El origen de todo está en estos motores bicilíndricos en V que a principios de siglo XX comenzaron a expandir la leyenda  del motociclismo y todo lo que acarrea. Conducir una Harley vestido de malote y sentir las miradas, allá por donde pases, clavadas en tu nuca, disfrutar  el par motor, tener tiempo para oler el paisaje y la carretera…

Conducir una Harley-Davidson es disfrutar de la vida.

Texto y Fotos: David Asencio Padilla

Agradecimientos: Rubén García Ruiz

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